Por Alberto Gómez Mejía

Las plantas con poderes curativos han tenido una enorme importancia para la humanidad y existe hoy un creciente interés científico en preservarlas e investigarlas. Estos datos son reveladores: el 80% de la población en países en desarrollo acude a la medicina tradicional en casos de atención primaria; cerca del 85% de la medicina tradicional involucra el uso de extractos de plantas [1 ]; y casi la cuarta parte de los productos farmacéuticos utilizados en los Estados Unidos están basados en plantas tropicales, que tienen un valor considerable en muchos millones de dólares. 

Son por lo tanto las plantas medicinales un gran potencial tanto para el mejoramiento de las condiciones de vida de las poblaciones humanas más pobres como por los significativos recursos económicos involucrados en su comercialización. Sin embargo están sometidas a procesos que las hacen muy vulnerables: por una parte muchas de ellas, principalmente por extracción incontrolada y por alteración de sus hábitats, están ya categorizadas con amenaza de extinción; y por la otra –y esto es lo más grave– el conocimiento tradicional sobre sus usos se está perdiendo paulatinamente. Ya está sentenciado que primero desaparecerá la información ancestral sobre las plantas medicinales que las plantas mismas.

Las plantas medicinales resuelven lo que en la jerga médica se conoce como asistencia primaria, esto es, auto-ayuda. No se trata de medicina popular, con pretensiones mágicas, sino de la equilibrada relación entre la Medicina científica y la Medicina tradicional.

Es importante destacar los riesgos que se corren cuando personas poco informadas utilizan, para solucionar sus enfermedades, plantas que otros han calificado como medicinales, sin medir las consecuencias. Cada planta puede tener múltiples usos, pero ellos dependen de la dosis, del modo de empleo, de la vía de administración, de la parte de la planta usada, del estado de salud del sujeto que va a utilizarla, etc. Por lo tanto si piensa consumir alguna planta con propósitos terapéuticos, consulte con un experto.

La recuperación del conocimiento de plantas medicinales usadas en la región quindiana hace parte de un proyecto muy ambicioso del Jardín Botánico del Quindío encaminado a preservar estos recursos florísticos y a crear un centro de investigación sobre la flora medicinal donde pretendemos darle importancia a las plantas medicinales como hecho biológico, para así poder impulsar mayor investigación y conservación de las mismas, además de un mejor aprovechamiento, teniendo en cuenta que muchas de ellas crecen simultáneas con cultivos comunes en la región y hacen parte de las mal llamadas malezas. Y de manera urgente se hace necesario construir una farmacopea nacional y publicar estudios científicos y monografías sobre plantas medicinales que sirvan de respaldo a los saberes populares [2] .

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 [1] Duque, A.  2000.  Encuesta Nacional de Plantas Medicinales y Aromáticas: una aproximación al mercado de las plantas medicinales y aromáticas en Colombia. Instituto Alexander von Humboldt.

 [2] Matiz, C. y Zuluaga G. 2004. Lineamientos para una reglamentación de la flora medicinal. Facultad de Medicina y Facultad de Jurisprudencia.